miércoles, 24 de febrero de 2016

LA RESACA DE 2015. Editorial. CON Tlatelolco, número 15





El año nuevo lleva transcurrido un mes. Los problemas están aún vigentes.
Al final de 2015 se presentaron hechos atroces en este conjunto habitacional; en la primera y segunda sección la fecha quedó en el recuerdo de los tlatelolcas, particularmente en el último mes. Las fiestas navideñas propician la reunión de familiares y vecinos. La vida continúa, sin dejar de hacer hincapié en la falta de seguridad y el esclarecimiento de los casos. No para satisfacer intereses detectivescos o motivar la morbosidad, más bien para lograr entender el porqué y demostrar, por parte de las autoridades, su labor en materia de seguridad en Tlatelolco y la Ciudad de México. “¡Presencia policiaca!”, es el clamor de los tlatelolcas.
El problema de la basura es evidente; antes del fin de semana los hongos y demás depósitos presentan excesos de basura. De no atenderse, generará un foco de infección y aparición de fauna nociva. Un problema latente de salud pública.
Persiste la circulación de motocicletas y bicicletas en los pasillos peatonales interiores. Aunque no ameritan multa, sí hacer llamadas de atención para aquellas personas –residentes de la unidad y vecinos de las colonias vecinas- que infringen la vasta zona peatonal que caracteriza Tlatelolco. Así, la necesidad de instalar señales de aviso de prohibición de paso de motocicletas y bicicletas. Por otro lado, prohibir el tránsito de vehículos de la delegación. Principalmente a la cercanía de los clubes deportivos de cada sección, y precisamente en el deportivo 5 de Mayo y explanada peatonal del Metro Tlatelolco.
La visita del jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, y del jefe delegacional en Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, a primera instancia muestran interés por Tlatelolco; no obstante, su grupo de logística deja ver lo contrario, pues días previos para montar el escenario entraron camiones de la delegación. Inclusive antes y después del evento dejaron la basura.
Los cambios del mobiliario urbano -la rehabilitación de los andadores peatonales techado, renovación de las luminarias y los juegos infantiles-  deben contar con un mantenimiento constante. Las obras se realizan cual serie de televisión, en temporadas –la mayoría de las veces alargadas. Y, unas quedan inconclusas o canceladas.
Así lo señaló el delegado Ricardo Monreal: “Porque Tlatelolco es muy exigente y muy informada”. Esperemos no se olvide por el bien de la comunidad tlatelolca.
Con la participación e interés de los residentes por un mejor Tlatelolco, sea este un sobresaliente año y deseando que el próximo desaparezca la resaca de pendientes.

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