jueves, 14 de julio de 2016
miércoles, 1 de junio de 2016
viernes, 6 de mayo de 2016
En Tlatelolco. De la recolección de la basura “AQUÍ LA TIENEN ‘PAPITA’”
Mini reflexión desde la quimera
“AQUÍ LA TIENEN ‘PAPITA’”
Por El Señor Chemita
Por El Señor Chemita
Al cumplirse el plazo, llegada la fecha determinante para la recolección de basura.
Leo y releo el volante que mínimamente fue entregado, algunos pegados con maskingtape en lugares y entradas de los edificios.
Una supuesta campaña que en ningún momento logra conseguir, al menos, las siguientes expresiones: “Hacer conciencia”, “sensibilización de la problemática” “Informar y motivar”…
Una cosa es ayudar a mejorar el servicio de recolección y, otra, los intereses por capitalizarla. Haciendo parecer a los ciudadanos culpables por no ayudar a mejorar los servicios.
Es cierto, los tiempos cambian, y la realidad nos ha rebasado. Los desechos promedio por habitante van en aumento. Por ejemplo, en los edificios tipo A era un “hongo” por cada entrada; a principio de los años setentas, fue necesario un segundo. Además, existieron 2 horarios de recolección de desechos, quedó en uno después de los sismos del 85.
Es necesaria la separación, pero cambiar la costumbre de tirar la basura –sin separación de residuos- de hace 192 años desde que se decretó como Distrito Federal la ahora Ciudad de México, es complicado. No se resuelve en 2 meses, menos con una estéril propaganda ni tampoco con intimidaciones; “el camión sólo recolectará los residuos que hayas separado…”; se lee en el volante.
En noviembre de 2015, “El jefe del Gobierno del DF, Miguel Angel Mancera, dio el banderazo de salida a los primeros 76 de 195 camiones recolectores de basura con doble caja para separación de residuos que sustituirán a los que tienen más de 30 años de antigüedad.” (Publimetro 18 de noviembre de 2015).
Tal parece que el implementar días específicos de recolección es por carecer de los recursos humanos y materiales para ello. O la cantidad de camiones es insuficiente para que el servicio sea diario para lo orgánico e inorgánico.
Digo: “aquí la tienen ‘papita’” en Tlatelolco, porque existen contenedores: los “hongos” y los receptores de los ductos. Porque la cantidad de desechos generados en esta Unidad Habitacional son propios de una Ciudad nada comparable con otra colonia. Acaso en las demás colonias que cubren la vasta delegación Cuauhtémoc, ¿Tienen contenedores para la debida separación?¿Se respetará el programa?
¿Se normalizará la recolección en tiempo y forma?
Porque caerá en un fiasco, aunque los camiones de la recolección sean parecidos a los que “están circulando en Ámsterdam, en París, en las grandes capitales del mundo. Es más, esta es la última generación de estas cajas de recolección de basura. ¿Por qué? Porque estamos apostando a la tecnología”. (Ibídem)
Se debe realizar una verdadera información y propaganda, dirigida a niños, jóvenes y personas de la tercera edad; sin exclusión de género. Y dar plazo accesible –par la aplicación de la separación- para la ciudadanía y no solo para los tlatelolcas sino para toda la demarcación.
¡Chingá!
viernes, 15 de abril de 2016
¡¡UN CAFECITO!!
Por José María Arellano Mora
Siempre es reconfortante
una bebida caliente, y no necesariamente cuando hace frío.
Mi dieta diaria de café,
desde chavito. Al desayunar, con un pan de dulce, todos los días. Y por igual,
en la merienda, por la nochecita, una taza. Íbamos a la panificadora “La
Productora” en la calle de Zarco, de la colonia vecina, la Guerrero. Tiempo,
después en la “Perla”, en la zona comercial de la Unidad Tlatelolco; detrás de
edificio Miguel Hidalgo, en el pasillo interior Sur.
A finales de los 60s, una
tía, hermana de papá me llevo de viaje a un pueblo de Veracruz. En una casa
humilde, me dieron mi primera lección del cafeto; fruto, tostado. Y… ¡clarines!
la degustación de un vaso de la bebida recién hecha. Una delicia, exquisito, la
mejor infusión que he probado. Eso fue en lo alto del monte, sentado en el
comedor vi a través de la puerta el paisaje, la vegetación y las plantas del
cafeto. El aire cálido, ver las nubes a lo lejos y el cielo azul tan intenso.
Posiblemente eso influyó en mi apreciación de ese vaso de café caliente y cada
vez, al recordarlo, aún percibo el aroma y el sabor. No, no me influyó esa
atmósfera… en verdad, la mejor infusión que he probado.
Tanta fue mi afición por la
dichosa bebida, que el “asiento” del café –el grano molido, después de la
cocción- me lo comía con azúcar. Mi madre me descubrió y me dio una “santa”
regañada.
¿Cuántas tazas de café he
tomado? Diría, “tazones”. No lo sé y creo nunca lo sabré. Y ¡vaya!... han sido
bastantes.
Al toparme con una
cafetería con tostador y además venda por kilo, me motiva para degustar el
cafecín.
De los cafés Chinos, hace
años iba a uno en la calle de Bucareli, y no faltaba los días 24 y 31 de
diciembre, de cada año, a desayunar o comer, con sus correspondientes chelas
Negra Modelo. La mesera, por cierto una joven mexicana, siempre muy atenta ¿Qué
habrá sido de ella? De esa rutina del trabajo, el cambio de ruta y demás, esa
costumbre es ahora un recuerdo.
Medianamente frecuentaba el
“Café La Habana”, me agrada su ambiente peculiar del lugar. A la hora de la
comida, degustaba el caldo tlalpeño, la sopa de médula, solo por mencionar
algunos guisados, y para el desempance un cafecito y un buen puro; antes de la
prohibición de fumar.
De los lugares en donde he
trabajado, en uno de ellos tenía la norma de servir café cada 15 minutos.
Después instalaron en cada piso una cafetera “choncha”. Y con esa costumbre,
por el café, en cada trabajo motivaba a los compañeros para comprar una
cafetera y darnos el gusto de prepararnos nuestro propio cafecito.
Hasta la fecha sigo tomando
café. Y, “no se me ha hecho ‘vicio’” ja, ja, ja… Pero nunca he pretendido morir
por la ingesta en exceso, como en el caso de Balzac. La primer persona que
murió por el abuso de la “infusión obscura”.
A principios de los noventas,
cuando surgió un trabajo de pintor, pintor de “brocha gorda”, acepté, en esa
ocasión en la oficina de Prensa Latina. Ahí probé el café cubano y su clásico
café expreso, preparado propiamente en una cafetera melitta. Reactivante y
motivador, pocas veces lo tomo.
Me doy momentos, entre
tecleo y tecleo de este texto, para disfrutar un sorbo de café, digamos, para
motivarme.
En los sesentas, en la
Unidad existió un molino de café en el edificio Allende, “Café Algusto”, a las
personas que acudían al negocio les daban un vacito con la bebida muy caliente
recién hecha. Y una grata sorpresa, me comentan: ¡hay un nuevo local como de
aquellos años! En el mismo edificio. Debo conocerlo.
Otro, “Malinalli” cerca del
Jardín Santiago en la tercera sección –tal vez por su ubicación cercana a la
zona arqueológica le pusieron ese nombre refiriéndose a la Maliche, pero en
náhuatl-. Lugar tranquilo, como para “echar novio”. En los años setentas.
El “Café México”, en el
edificio Arteaga, en el lado que da al Metro Tlatelolco, marcó leyenda. Por
igual daba servicio de comida corrida. Dejó de existir años después de la
remodelación, a raíz de los sismos del ’85; actualmente éste local se llama
“Café Retro”.
Cercano a Tlatelolco,
estuvo el “Café Coatepec”. Cafetería con tostador, molino y toda la cosa,
coexistió cerca del Mercado Martínez de la Torre. Cambió mucho el local cuando,
metieron una televisión grande, un armastrote. En una ocasión fui a degustar un
café tipo americano, en ese momento proyectaban la película “Rambo I”, termine
cenando para ver el video completo.
En mi andar, casi cotidiano
por la colonia Guerrero, en la calle de Zarco, me llamó la atención el perfume
de café recién tostado emanado del local “Expendio de Café”, Tostador y Molino.
Visita obligada para disfrutar una taza de café.
Se acrecienta, la
presencia, de cafeterías por la Unidad. Muy distinto a las cafeterías de
renombre que se han ido instalando en avenidas y calles importantes cuyo
“glamur” y costo da un “plus” a quienes consumen en esos establecimientos; sí,
esos del logotipo color verde. Pero aún con ese tipo de establecimientos no
podrán abatir la presencia de locales modestos, baratos y muy tradicionales de
los años 60s y 70s.
“El
café quita el sueño”. Para mí es un mito porque aunque haya tomado café “hasta
el copete”, tranquilamente me voy a la cama e inmediatamente me quedo dormido.
miércoles, 30 de marzo de 2016
Denuncia ambiental. AMBULANTES POR JARDINES
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| Las zonas verdes de los cercados antes de ser eliminadas. Fotografía de Ignacio Arellano Mora. |
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| Las zonas verdes desaparecieron. Fotografía de Chema Arellano M. |
De la Redacción
En los espacios destinados para áreas verdes, árboles y arbustos, colocaron cemento. En donde fueron retirados los jardines. Actualmente, en una de las zonas está una plancha de cemento que hace perder todo la visión urbana con la que fue diseñada la Unidad Habitacional.
En los espacios destinados para áreas verdes, árboles y arbustos, colocaron cemento. En donde fueron retirados los jardines. Actualmente, en una de las zonas está una plancha de cemento que hace perder todo la visión urbana con la que fue diseñada la Unidad Habitacional.
La Asociación Civil, Organización Ciudadana Tlatelolca, presentó en febrero una denuncia de hechos ante la Fiscalía Desconcentrada de Investigación en Delitos Ambientales y en Materia de Protección Urbana por colocar cemento en las áreas verdes frente la fachada del edificio Miguel Negrete, Segunda Sección.
Por lo que, en dicha zona, generará espacios vulnerables para ser invadidos por el comercio ambulante.
Los trabajadores de la construcción a cargo del Gobierno de la Ciudad de México y la Delegación Cuauhtémoc, en supervisión de la Dirección Territorial Santa María – Tlatelolco, remodelaron, en este año, las banquetas del Conjunto Habitacional Nonoalco Tlatelolco, principalmente, frente la fachada del edificio Miguel Negrete, ubicado en la calle Manuel González, número 246, Eje 2 Norte.
Por ello, la Organización Ciudadana Tlatelolca presentó una denuncia contra de quien resulte responsable. Respectivamente con los previos trámites legales oportunos, asimismo, se lleve a cabo las actuaciones necesarias para proceder a iniciar el procedimiento sancionador contra los responsables de la infracción.
Es importante mencionar que como elemento ambiental, los espacios verdes contribuyen a regular el clima urbano, absorben los contaminantes, amortiguan el ruido, permiten la captación de agua de lluvia para la recarga de los mantos acuíferos.
domingo, 27 de marzo de 2016
En Tlatelolco. LOS NOMBRES DE CLUBES Y TEATROS
Mini
reflexiones desde la quimera
Por
José María Arellano Mora
En
los 51 años de Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco, se ha padecido el cambio de
nombres de los clubes y teatros; esto ha sido acorde al partido político del
momento.
- En 1964, los nombres que se les asignó a los 3 Clubes Deportivos, fueron: “Félix Azuela”, “5 de Mayo” y “Antonio Caso”; en la primera, segunda y tercera secciones respectivamente.
- 1973, se nombró INPI (Instituto Nacional de Protección a la Infancia).
- En los ochentas, durante la administración del Congreso del Trabajo, se le denominó: “Ricardo Flores Magón”
- Actualmente El Club se llama: “María Rojo”. ¿Será porque fue miembro del PRD?
- El Club ahora se le nombra: “Ernesto Gómez Cruz”.
No
se niega la trayectoria artística de los personajes cuyo nombre se le “asigno”
a los teatros correspondientes. Aunque consideramos la pretensión de ganarse la
simpatía de cierto sector social por el partido político que promovió los
nombres. A pesar de que gran parte de los tlatelolcas no está de acuerdo y
menos cuando ni por accidente se les consultó. Otro ejemplo, es el cambio de la
avenida Nonoalco a Ricardo Flores Magón; ¿será porque su actividad política fue
de izquierda. Anarquista?
Ahora
¿sucederá lo mismo con MORENA?
¿Acaso
no es válida la protesta de los cambios de nombre de los clubes y teatros en la
Unidad?, ¿No existe una normatividad que regule los nombres de los espacios
públicos?
¡Que se conserve los
nombres originales! Chingá.
martes, 8 de marzo de 2016
En Tlatelolco. FUE UNA INVASIÓN FALLIDA: LAS EVIDENCIAS
Por Luis Arellano Mora
“Once familias vienen para acá”, textual. Así se escucha decir a Gloria Vélez, directora territorial de Santa María-Tlatelolco, en un diálogo abierto con vecinos realizado en el estacionamiento de los edificios Ramón Corona y Mariano Escobedo, alrededor de las 22:30 del pasado 1 de febrero.
Como se constata un video compartido en las
redes sociales, la pretensión de dar asentamiento a personas desalojadas de La
Ronda –“paracaidistas en”, como lo confirma la funcionaria– dejó de ser rumor para pasar a ser una certeza. La
misión, entonces, pasó a intentar convencer a los residentes de que la medida
sería “temporal”.
Quien niegue
la evidencia que aquí se presenta, simple y sencillamente, atenta contra la
inteligencia de los tlatelolcas.
Sí hubo
intención de invadir espacios públicos de la Unidad y sí, efectivamente, hubo
“juego político”, pero –como bien lo visualizaron en su momento varios vecinos–
éste se derivó de las pugnas internas de las autoridades delegacionales de la
Cuauhtémoc, o en el mejor de los casos, por falta de oficio político en el
manejo de crisis. Es la hora que no existe un posicionamiento oficial de
aquellos sucesos, lo que ha abierto la puerta a especulaciones con las que sólo
se busca desvirtuar los hechos y desacreditar la capacidad de la organización
vecinal.
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