viernes, 6 de mayo de 2016

En Tlatelolco. De la recolección de la basura “AQUÍ LA TIENEN ‘PAPITA’”




Mini reflexión desde la quimera
“AQUÍ LA TIENEN ‘PAPITA’”

Por El Señor Chemita
Al cumplirse el plazo, llegada la fecha determinante para la recolección de basura.
Leo y releo el volante que mínimamente fue entregado, algunos pegados con maskingtape en lugares y entradas de los edificios.
Una supuesta campaña que en ningún momento logra conseguir, al menos, las siguientes expresiones: “Hacer conciencia”, “sensibilización de la problemática” “Informar y motivar”…
Una cosa es ayudar a mejorar el servicio de recolección y, otra, los intereses por capitalizarla. Haciendo parecer a los ciudadanos culpables por no ayudar a mejorar los servicios.
Es cierto, los tiempos cambian, y la realidad nos ha rebasado. Los desechos promedio por habitante van en aumento. Por ejemplo, en los edificios tipo A era un “hongo” por cada entrada; a principio de los años setentas, fue necesario un segundo. Además, existieron 2 horarios de recolección de desechos, quedó en uno después de los sismos del 85.
Es necesaria la separación, pero cambiar la costumbre de tirar la basura –sin separación de residuos- de hace 192 años desde que se decretó como Distrito Federal la ahora Ciudad de México, es complicado. No se resuelve en 2 meses, menos con una estéril propaganda ni tampoco con intimidaciones; “el camión sólo recolectará los residuos que hayas separado…”; se lee en el volante.
En noviembre de 2015, “El jefe del Gobierno del DF, Miguel Angel Mancera, dio el banderazo de salida a los primeros 76 de 195 camiones recolectores de basura con doble caja para separación de residuos que sustituirán a los que tienen más de 30 años de antigüedad.” (Publimetro 18 de noviembre de 2015).
Tal parece que el implementar días específicos de recolección es por carecer de los recursos humanos y materiales para ello. O la cantidad de camiones es insuficiente para que el servicio sea diario para lo orgánico e inorgánico.
Digo: “aquí la tienen ‘papita’” en Tlatelolco, porque existen contenedores: los “hongos” y los receptores de los ductos. Porque la cantidad de desechos generados en esta Unidad Habitacional son propios de una Ciudad nada comparable con otra colonia. Acaso en las demás colonias que cubren la vasta delegación Cuauhtémoc, ¿Tienen contenedores para la debida separación?¿Se respetará el programa?
¿Se normalizará la recolección en tiempo y forma?
Porque caerá en un fiasco, aunque los camiones de la recolección sean parecidos a los que “están circulando en Ámsterdam, en París, en las grandes capitales del mundo. Es más, esta es la última generación de estas cajas de recolección de basura. ¿Por qué? Porque estamos apostando a la tecnología”. (Ibídem)
Se debe realizar una verdadera información y propaganda, dirigida a niños, jóvenes y personas de la tercera edad; sin exclusión de género. Y dar plazo accesible –par la aplicación de la separación- para la ciudadanía y no solo para los tlatelolcas sino para toda la demarcación.
¡Chingá!

viernes, 15 de abril de 2016

¡¡UN CAFECITO!!

Una de las tazas, del juego de 6 piezas con platos,
que obsequiaba “Café ‘Algusto’” a las amas de casa,
sus clientes, en el local de café en el edificio Allende. 60s.
Fotografia de José María Arellano M.


Por José María Arellano Mora

Siempre es reconfortante una bebida caliente, y no necesariamente cuando hace frío.
Mi dieta diaria de café, desde chavito. Al desayunar, con un pan de dulce, todos los días. Y por igual, en la merienda, por la nochecita, una taza. Íbamos a la panificadora “La Productora” en la calle de Zarco, de la colonia vecina, la Guerrero. Tiempo, después en la “Perla”, en la zona comercial de la Unidad Tlatelolco; detrás de edificio Miguel Hidalgo, en el pasillo interior Sur.

A finales de los 60s, una tía, hermana de papá me llevo de viaje a un pueblo de Veracruz. En una casa humilde, me dieron mi primera lección del cafeto; fruto, tostado. Y… ¡clarines! la degustación de un vaso de la bebida recién hecha. Una delicia, exquisito, la mejor infusión que he probado. Eso fue en lo alto del monte, sentado en el comedor vi a través de la puerta el paisaje, la vegetación y las plantas del cafeto. El aire cálido, ver las nubes a lo lejos y el cielo azul tan intenso. Posiblemente eso influyó en mi apreciación de ese vaso de café caliente y cada vez, al recordarlo, aún percibo el aroma y el sabor. No, no me influyó esa atmósfera… en verdad, la mejor infusión que he probado.

Tanta fue mi afición por la dichosa bebida, que el “asiento” del café –el grano molido, después de la cocción- me lo comía con azúcar. Mi madre me descubrió y me dio una “santa” regañada.

¿Cuántas tazas de café he tomado? Diría, “tazones”. No lo sé y creo nunca lo sabré. Y ¡vaya!... han sido bastantes.

Al toparme con una cafetería con tostador y además venda por kilo, me motiva para degustar el cafecín.

De los cafés Chinos, hace años iba a uno en la calle de Bucareli, y no faltaba los días 24 y 31 de diciembre, de cada año, a desayunar o comer, con sus correspondientes chelas Negra Modelo. La mesera, por cierto una joven mexicana, siempre muy atenta ¿Qué habrá sido de ella? De esa rutina del trabajo, el cambio de ruta y demás, esa costumbre es ahora un recuerdo.

Medianamente frecuentaba el “Café La Habana”, me agrada su ambiente peculiar del lugar. A la hora de la comida, degustaba el caldo tlalpeño, la sopa de médula, solo por mencionar algunos guisados, y para el desempance un cafecito y un buen puro; antes de la prohibición de fumar.

De los lugares en donde he trabajado, en uno de ellos tenía la norma de servir café cada 15 minutos. Después instalaron en cada piso una cafetera “choncha”. Y con esa costumbre, por el café, en cada trabajo motivaba a los compañeros para comprar una cafetera y darnos el gusto de prepararnos nuestro propio cafecito.

Hasta la fecha sigo tomando café. Y, “no se me ha hecho ‘vicio’” ja, ja, ja… Pero nunca he pretendido morir por la ingesta en exceso, como en el caso de Balzac. La primer persona que murió por el abuso de la “infusión obscura”.

A principios de los noventas, cuando surgió un trabajo de pintor, pintor de “brocha gorda”, acepté, en esa ocasión en la oficina de Prensa Latina. Ahí probé el café cubano y su clásico café expreso, preparado propiamente en una cafetera melitta. Reactivante y motivador, pocas veces lo tomo.

Me doy momentos, entre tecleo y tecleo de este texto, para disfrutar un sorbo de café, digamos, para motivarme.

En los sesentas, en la Unidad existió un molino de café en el edificio Allende, “Café Algusto”, a las personas que acudían al negocio les daban un vacito con la bebida muy caliente recién hecha. Y una grata sorpresa, me comentan: ¡hay un nuevo local como de aquellos años! En el mismo edificio. Debo conocerlo.

Otro, “Malinalli” cerca del Jardín Santiago en la tercera sección –tal vez por su ubicación cercana a la zona arqueológica le pusieron ese nombre refiriéndose a la Maliche, pero en náhuatl-. Lugar tranquilo, como para “echar novio”. En los años setentas.

El “Café México”, en el edificio Arteaga, en el lado que da al Metro Tlatelolco, marcó leyenda. Por igual daba servicio de comida corrida. Dejó de existir años después de la remodelación, a raíz de los sismos del ’85; actualmente éste local se llama “Café Retro”.

Cercano a Tlatelolco, estuvo el “Café Coatepec”. Cafetería con tostador, molino y toda la cosa, coexistió cerca del Mercado Martínez de la Torre. Cambió mucho el local cuando, metieron una televisión grande, un armastrote. En una ocasión fui a degustar un café tipo americano, en ese momento proyectaban la película “Rambo I”, termine cenando para ver el video completo.

En mi andar, casi cotidiano por la colonia Guerrero, en la calle de Zarco, me llamó la atención el perfume de café recién tostado emanado del local “Expendio de Café”, Tostador y Molino. Visita obligada para disfrutar una taza de café.

Se acrecienta, la presencia, de cafeterías por la Unidad. Muy distinto a las cafeterías de renombre que se han ido instalando en avenidas y calles importantes cuyo “glamur” y costo da un “plus” a quienes consumen en esos establecimientos; sí, esos del logotipo color verde. Pero aún con ese tipo de establecimientos no podrán abatir la presencia de locales modestos, baratos y muy tradicionales de los años 60s y 70s.


“El café quita el sueño”. Para mí es un mito porque aunque haya tomado café “hasta el copete”, tranquilamente me voy a la cama e inmediatamente me quedo dormido.


miércoles, 30 de marzo de 2016

Denuncia ambiental. AMBULANTES POR JARDINES


Las zonas verdes de los cercados antes de ser eliminadas.
Fotografía de Ignacio Arellano Mora.



Las zonas verdes desaparecieron.
Fotografía de Chema Arellano M.

De la Redacción

En los espacios destinados para áreas verdes, árboles y arbustos, colocaron cemento. En donde fueron retirados los jardines. Actualmente, en una de las zonas está una plancha de cemento que hace perder todo la visión urbana con la que fue diseñada la Unidad Habitacional.

La Asociación Civil, Organización Ciudadana Tlatelolca, presentó en febrero una denuncia de hechos ante la Fiscalía Desconcentrada de Investigación en Delitos Ambientales y en Materia de Protección Urbana por colocar cemento en las áreas verdes frente la fachada del edificio Miguel Negrete, Segunda Sección.

Por lo que, en dicha zona, generará espacios vulnerables para ser invadidos por el comercio ambulante.

Los trabajadores de la construcción a cargo del Gobierno de la  Ciudad de México y la Delegación Cuauhtémoc, en supervisión de la Dirección Territorial Santa María – Tlatelolco, remodelaron, en este año, las banquetas del Conjunto Habitacional Nonoalco Tlatelolco, principalmente, frente la fachada del edificio Miguel Negrete, ubicado en la calle Manuel González, número 246, Eje 2 Norte.

Por ello, la Organización Ciudadana Tlatelolca presentó una denuncia contra de quien resulte responsable. Respectivamente con los previos trámites legales oportunos, asimismo, se lleve a cabo las actuaciones necesarias para proceder a iniciar el procedimiento sancionador contra los responsables de la infracción.

Es importante mencionar que como elemento ambiental, los espacios verdes contribuyen a regular el clima urbano, absorben los contaminantes, amortiguan el ruido, permiten la captación de agua de lluvia para la recarga de los mantos acuíferos.

Pero, sobre todo, generan equilibrios ambientales en suelo, agua y aire, fundamentales para los entornos urbanos, como lo establece la Agenda Hábitat 21 (Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial).


domingo, 27 de marzo de 2016

En Tlatelolco. LOS NOMBRES DE CLUBES Y TEATROS





Mini reflexiones desde la quimera

Por José María Arellano Mora

En los 51 años de Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco, se ha padecido el cambio de nombres de los clubes y teatros; esto ha sido acorde al partido político del momento.
  • En 1964, los nombres que se les asignó a los 3 Clubes Deportivos, fueron: “Félix Azuela”, “5 de Mayo” y “Antonio Caso”; en la primera, segunda y tercera secciones respectivamente.
El “5 de Mayo”
  • 1973, se nombró INPI (Instituto Nacional de Protección a la Infancia).
  • En los ochentas, durante la administración del Congreso del Trabajo, se le denominó: “Ricardo Flores Magón”
  • Actualmente El Club se llama: “María Rojo”. ¿Será porque fue miembro del PRD?
El “Antonio Caso”

  • El Club ahora se le nombra: “Ernesto Gómez Cruz”.

No se niega la trayectoria artística de los personajes cuyo nombre se le “asigno” a los teatros correspondientes. Aunque consideramos la pretensión de ganarse la simpatía de cierto sector social por el partido político que promovió los nombres. A pesar de que gran parte de los tlatelolcas no está de acuerdo y menos cuando ni por accidente se les consultó. Otro ejemplo, es el cambio de la avenida Nonoalco a Ricardo Flores Magón; ¿será porque su actividad política fue de izquierda. Anarquista?
Ahora ¿sucederá lo mismo con MORENA?

¿Acaso no es válida la protesta de los cambios de nombre de los clubes y teatros en la Unidad?, ¿No existe una normatividad que regule los nombres de los espacios públicos?


¡Que se conserve los nombres originales! Chingá.


martes, 8 de marzo de 2016

En Tlatelolco. FUE UNA INVASIÓN FALLIDA: LAS EVIDENCIAS





Por Luis Arellano Mora

“Once familias vienen para acá”, textual. Así se escucha decir a Gloria Vélez, directora territorial de Santa María-Tlatelolco, en un diálogo abierto con vecinos realizado en el estacionamiento de los edificios Ramón Corona y Mariano Escobedo, alrededor de las 22:30 del pasado 1 de febrero.

Como se constata un video compartido en las redes sociales, la pretensión de dar asentamiento a personas desalojadas de La Ronda –“paracaidistas en”, como lo confirma la funcionaria– dejó de ser rumor para pasar a ser una certeza. La misión, entonces, pasó a intentar convencer a los residentes de que la medida sería “temporal”.

Quien niegue la evidencia que aquí se presenta, simple y sencillamente, atenta contra la inteligencia de los tlatelolcas.


Sí hubo intención de invadir espacios públicos de la Unidad y sí, efectivamente, hubo “juego político”, pero –como bien lo visualizaron en su momento varios vecinos– éste se derivó de las pugnas internas de las autoridades delegacionales de la Cuauhtémoc, o en el mejor de los casos, por falta de oficio político en el manejo de crisis. Es la hora que no existe un posicionamiento oficial de aquellos sucesos, lo que ha abierto la puerta a especulaciones con las que sólo se busca desvirtuar los hechos y desacreditar la capacidad de la organización vecinal.